Los Nazgûl eran
grandes reyes humanos a quienes sauron entregó nueve Anillos
de Poder y con ellos la promesa de una vida y un poder eternos.
La codicia les impidió ver la verdadera naturaleza del Señor
Oscuro y su probable traición y tomaron los anillos sin hacer
preguntas: uno a uno cayeron bajo el poder del Anillo, y el señor
oscuro les corrompió el cuerpo y el alma; al final dejaron
de ser hombres y se convirtieron en espectros insustanciales. Sin
cuerpo ni rostro, son unos demonios aterradores amortajados
con ropas y armaduras negras.
Cuando montan en sus grandes corceles
negros de ojos de fuego se les conoce como jinetes negros. Sus armas
no son sólo de acero y las llamas, y las mazas y dagas de
Morgul, pues tienen un veneno mortal: el Hálito Negro, que
provoca desesperación y terror a quien lo toca. Sólo
pueden herirlos las armas hechas por los Elfos, y las hojas que
los golpean se desvanecen en el aire.
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